A11 Arquitectos
El estudio que dio forma al master plan y a las villas: la Arq. Andrea Domínguez Cignarella, junto a la Arq. María Alejandra Colina y la Arq. Marietta Lugo. Suyo es el diálogo entre la pendiente, la luz y el monte seco.
El equipo
Una visión compartida, hecha de manos que se conocen.
Arquitectura · Desarrollo · Marca
Detrás de cada terraza, cada sendero y cada villa hay un equipo pequeño y cercano que decidió construir distinto: con paciencia, con respeto por la tierra y con la convicción de que una comunidad bien hecha se cuida sola con el tiempo. Diseño, desarrollo y marca trabajan como una sola conversación.
Cada quien aporta lo que sabe hacer mejor. Juntos cuidan que AMŪN sea coherente de la primera línea del plano hasta la última palabra de la marca.
El estudio que dio forma al master plan y a las villas: la Arq. Andrea Domínguez Cignarella, junto a la Arq. María Alejandra Colina y la Arq. Marietta Lugo. Suyo es el diálogo entre la pendiente, la luz y el monte seco.
Desarrollador y líder comercial del proyecto. Acompaña a cada persona que se suma a la comunidad, paso a paso, y cuida que la visión se haga realidad sin perder el alma.
La voz y la imagen de AMŪN. Tradujeron el espíritu del lugar —cálido, consciente, sereno— en una marca que se siente igual de honesta que la tierra que representa.
AMŪN avanza como una alianza de oficios que se respetan. Nadie corre solo: las decisiones se toman cuidando la coherencia del conjunto y el valor de toda la comunidad en el tiempo, no el resultado de un día.
Construir como quien planta un árbol: pensando en quien lo verá crecer.
No buscamos terminar rápido, sino terminar bien. Cada villa se entrega semi-terminada premium con el mismo cuidado, y el reglamento que firmamos juntos asegura que la comunidad siga siendo hermosa mucho después de que nos vayamos del plano.
El monte seco, el agua y la luz son socios del proyecto. Diseñamos con ellos, no contra ellos: reforestamos para que la tierra reverdezca, dejamos respirar al suelo y entregamos casi la mitad del conjunto a áreas comunes.
Preferimos avanzar despacio y entregar como prometimos. La supervisión de la obra y los estándares de acabado son los mismos para todos, sin excepciones.
El reglamento arquitectónico no es un freno: es la promesa de que tu lugar seguirá valiendo lo que vale, porque todo el conjunto se cuida con el mismo criterio.
Con gusto te contamos quiénes somos y cómo trabajamos. Aparta tu lugar o agenda una visita privada: te acompañamos sin prisa, con la cara descubierta.